
Granados, hijo de un acordeonista "Ovidio Granados" y según los entendidos el mejor
técnico de acordeones de la región, fue siempre
el candidato del pueblo. Dedicándole el triunfo a su hermano
Eudes Granados, quien falleció en el fatídico accidente
con Juancho Rois, Hugo Carlos Granados, favorito del pueblo, ganó
el Festival Vallenato, en dura contienda en la que los cuatro
finalistas se entregaron por completo, demostrando, con sobrados
méritos, que tenían clase para ser el último
Rey del milenio.
Hacia las dos de la madrugada del 1 de
mayo de 1999 el legendario Ovidio Granados no podía dejar
de secar las lágrimas que corrían por sus rugosas
mejillas. Eran lágrimas de emoción. Estaba ante
el televisor, rodeado por más de 200 vecinos y periodistas,
y veía
cómo su hijo Hugo Carlos se fajaba con interpretaciones
nítidas y clásicas de Merengue, Son, Puya y Paseo,
en las que no se saltó, o como dicen aquí no
peló
ni una nota; por el contrario, fue un concierto con el que escribió
una página en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata
y se hizo acreedor a la Corona de Rey.
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