
Desde entonces se erigió un espléndido cultor de la música vallenata en todas sus manifestaciones.
Tocaba la violina, la guacharaca, la caja, cantaba y hacía coros. La edad juvenil lo sorprende en la barriada tradicional del viejo Valledupar, y siempre se consideró un cañaguatero de ancestro. Su periplo vital lo cumple entre los barrios de La Guajira y El Cañaguate, donde residen los vallenatos auténticos, pobladores de "La Capital Mundial del Vallenato". Por eso se constituyó en un eterno y ferviente defensor de sus gentes, de sus costumbres y de toda la simbología folclórica que identifica a su patria chica adoptiva, a donde lo trajeron a vivir desde temprana edad. Armando Moscote Gutierrez se formó, se estructuró y se consolidó artísticamente con el Festival de la Leyenda Vallenata, evento al que quiso como propio y en el que se coronó Rey de la Canción Inédita en tres oportunidades.
En 1974, con "El hachero", un paseo de la autoría de Nicolás "Colacho" Maestre.
En 1976, con "Soy vallenato", un merengue del doctor Alonso Fernandez Oñate.
En 1978, con "Río Badillo", un paseo con la firma autoral del ingeniero civil Octavio Daza Daza.
Fuente: La leyenda Vallenata
No hay comentarios:
Publicar un comentario